lunes, 29 de agosto de 2011

Sin fútbol y sin amo

“Muy buenas tardes, retransmitiendo desde el bar Paquito.” Esta frase, que parece sacada de un programa de humor, o de una radio de pueblo, es la que van a poder oír en alguna emisora a partir de ahora. El fútbol últimamente no hace más que darnos disgustos. Primero huelga, totalmente justificada, pero huelga, al fin y al cabo. Medio país estaba al borde a un ataque de nervios por el comienzo de la Liga. Comiéndose las uñas hasta los codos esperábamos la resolución. Ahora hay Liga, estupendo, pero no dejan retransmitir a las radios. Las acreditaciones de prensa dejaron, de repente, de tener validez.
La Liga de Fútbol Profesional se niega ahora a dejar que la gente siga escuchando, como se ha hecho toda la vida, los partidos en la radio. Excepto si pagan un canon de entre 1 y 3 millones (según marca.com) de euros, claro. Un canon que me recuerda peligrosamente a la SGAE. ¿Tienen que pagar ahora los periodistas deportivos derechos de autor por retransmitir el arte del fútbol? Tiene co… cosas la Liga.
La radio retransmite partidos de fútbol desde que es radio. ¿A quién demonios se le ocurre ahora que es momento de comercializar los derechos radiofónicos de los clubes? Además, ¿qué ocurre con las personas invidentes? No creo que nadie se haya parado a pensar en ello. La radio describe los partidos de una forma muy diferente a la televisión. Da detalles que para los telespectadores se obvian. Es la única manera que tienen estas personas de disfrutar ampliamente del deporte rey. Pero nada, la Liga se pasa determinados aficionados por el canon.
Todos los periodistas deportivos unidos para no pagar una cuota abusiva. Desde el bar unos, otros desde la redacción. Ambos supeditados a los encuadres televisivos. Algunos osados pagan la entrada como cualquier aficionado y, sin cabina que permita una buena locución, sacan el móvil para entrar en antena. Todos unidos contra los abusos a nuestra profesión.

viernes, 26 de agosto de 2011

Gadafi, cruel dictador


Ahora Gadafi es un cruel dictador. ¿Y estos últimos 40 años? Fue el mismo dictador, pero nadie se preocupaba por ello. Tiene lugar una guerra civil y ahora Gadafi es malo malísimo. Mucho tiempo de fotografías con políticos de países que hoy, de repente, se despiertan y piensan, tras un breve lapsus de 4 décadas, que Gadafi es un asesino de gente inocente. Medios de comunicación siguen esa línea como si el espíritu santo les hubiera revelado la verdad vía satélite. Como si la realidad no hubiera estado ahí siempre, sin voz, sin televisiones y sin radios.
Deberíamos plantearnos el por qué, por qué sin previo aviso todos los dictadores se vuelven malvados a ojos de la ONU y la OTAN, como si jamás lo hubieran sido antes. El caso de Libia es el ejemplo más obvio. La ONU, saltándose a la torera todo el derecho internacional, manda a la OTAN para ponerse, nada más y nada menos, de parte de un bando en una guerra civil como la copa de un pino. Y en una guerra civil, señoras y señores, mata todo el mundo, un bando y otro. De hecho, uno de los dirigentes rebeldes ha señalado que, como se sigan cometiendo venganzas contra los gadafistas, dimite.
Pues eso, que los rebeldes también han matado. Ya sea su causa loable o no, que no lo pongo en duda, ni la ONU ni la OTAN tienen derecho, según sus propios principios, a inmiscuirse en una guerra civil apoyando a un bando que intenta liquidar a otro. En primer lugar, lo que deberían haber hecho es probar con la solución de forma pacífica y diplomática, cosa que ni intentó. En segundo, evacuar a los civiles que se ven inmersos en una guerra que no desean mediante corredores humanitarios. En ningún caso meterse de lleno en medio de una guerra en la que la sangre se paga con sangre.
Además, si nos metemos en medio de un conflicto para derrocar a un payaso estúpido como resulta ser Gadafi, ¿por qué no se hace nada en Siria? ¿Por qué de Yemen ya ni siquiera se habla? También tienen dictadores capullos que no dejan expresar las reivindicaciones de la población. Sin embargo, la ONU y la OTAN miran de brazos cruzados. ¿Qué tenía de diferente Libia? ¿Por qué no se tardó ni medio segundo en actuar? Puede que sea el petróleo. Disfrazándolo de intenciones democráticas todo vale. Que no digo que las intenciones democráticas no sean legítimas, ojo. Pero, bajo mi punto de vista, es inmoral que los países ricos piensen en sus intereses económicos  en nombre de la democracia.

jueves, 25 de agosto de 2011

Marca una x en el calendario

Por favor, que alguien ponga una “x” en el calendario. Los dos grandes partidos de este país se han puesto de acuerdo en algo. Alabemos a la santa constitución. Aunque sea para reformarla. A los orígenes de la vida debemos remontarnos para recordar algo semejante. Cuando el ADN y algún tipo de membrana decidieron juntarse para formar vida, ocurrió algo parecido. Todos los demás elementos necesarios para que comenzara la historia de la biología en la Tierra podrían considerarse similares al resto de grupos políticos. No defiendo el bipartidismo. De hecho, me gustaría que la gente, los propietarios del voto, se tomaran la molestia de investigar sobre partidos alternativos a su estática posición de siempre.
A donde iba, que PP y PSOE han resuelto reformar la constitución e imponer un techo de déficit en época de bonanza. Alabado sea el entendimiento entre rivales.
Las grandes obras remueven conciencias. No sé si los ricos de las grandes empresas francesas lo hicieron por amor al prójimo o por vender imagen, pero pidieron que se le subieran los impuestos. Que los que más tienen, más paguen. Qué bonito.  En España, se vislumbra la posibilidad de que mañana se aborde la subida de impuestos a las grandes fortunas en el Consejo de Ministros. Sin embargo, tal como afirma Salgado, en estos momentos de la legislatura es un tanto difícil poner en marcha este impuesto. Nunca es mal momento para los buenos actos, pienso yo. Pero bueno, quizá tenga razón, tengamos fe en el próximo gobierno, sea rojo, azul, rosa o verde.
Lo que me llama la atención es que el actual, el socialista, el que lleva 7 años y medio en el gobierno, quitó el impuesto sobre las fortunas más altas en 2008. La razón: que se había convertido, según el partido de la rosa, en un impuesto para las clases medias. Es decir, comienza la crisis y le quitas los impuestos a las rentas más altas. Muy bien. Tiempito han tardado en asumir que debían paliar este error. Mientras, usted y yo, sin un duro en el bolsillo, hemos agonizado pagando unos impuestos que no duelen a los afortunados de los grandes chalets.
En fin, que lluevan las acciones de los filántropos franceses si así se mueven los españoles. Mejor tarde que nunca.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Lengua afilada


Ayer escuché una entrevista en radio que me llamó la atención. Un periodista que se ha dedicado fundamentalmente al humor hablaba sobre su trabajo. Tal como señaló, nuestro trabajo consiste, en muchos casos, en ser algo fastidiosos. Él lo declaró con palabras algo más fuertes, más contundentes. Sin embargo, por educación y por sutileza frente a pequeños y medianos que puedan escucharnos a estas horas y en verano, sólo diré la palabra “tocanarices”. Nos dedicamos a meter el dedo en el ojo. Pero no literalmente, claro. Las grandes hazañas de Mou quedan fuera de mi alcance y dentro de lo que considero mi vergüenza.
Pero sí, en ocasiones las verdades dichas en alta voz meten el dedo en la llaga. Aún así, creo firmemente que las verdades hacen falta. Caen como agua de mayo en aquellos que sospechan del mal funcionamiento de la sociedad. Hace poco hablaba con alguien sobre el equilibrio entre el buen rollo y las verdades. Yo creo que el equilibrio está en que la persona afectada por las verdades se las tome con deportividad, y no en que intente negarlas a los demás y a sí mismo. Hacen falta más tocanarices en el mundo.
Me comunicaron unos días atrás que mi lengua se afiló hasta cortar la hipocresía. Si soy franca, me alegro. Significa que algo estoy haciendo bien. Existen muchos a los que las verdades no gustan. Pero muchos más que, aún sabiéndolas, prefieren callarlas, como si tratara de un preciado tesoro que no quieran compartir por la división de la ganancia. Mi misión en este editorial, y en mi vida, no es agradar. Prefiero el debate al agrado hipócrita. Si decir la verdad conlleva crear alguna tensión, la prefiero a morder una lengua que, de afilada, se cuela entre los dientes y sale sin mi permiso.
No digo que la vulgaridad o la grosería deban imperar a sus anchas por las calles. Pero la elegancia de una verdad bien dicha sólo es superada por la valía de quien la dice.

martes, 23 de agosto de 2011

La humanidad que nos parió

Peliagudo el tema que procedo a tratar. Tan peliagudo como alerta quedaron los pelillos de la nuca al saber que ETA pensaba, hace ya algún tiempo, poner bombas en la zona d las Torres Kio, zona por la que, día tras día, me veo obligada a transitar para ir a mi residencia universitaria. Pero claro, según la banda terrorista, sus miembros se dedican a matar símbolos, no personas. Yo, hasta donde tengo entendido, soy persona. Pero si llego a pasar por territorio comanche en el momento equivocado ahora no sería ni persona ni nada por el estilo. Se consiguió encontrar el zulo antes de la catástrofe gracias a la pericia de las fuerzas de seguridad. Si no hubiera sido así, una que está aquí podría haber estado allá, donde ningún editorial puede leerse para ser escuchado.
Me alegré franca y profundamente cuando Sortu no consiguió pasar la barrera del supremo. No soy antidemócrata. Los que me conocen saben que se trata de todo lo contrario. Pero un partido cuyos integrantes no condenan de forma rotunda el terrorismo no tiene para mí una mísera consideración. El nacionalismo extremo y estúpido no lleva a ninguna parte. ¿Por qué no se sienten españoles? ¿Son acaso mejores que los que sí lo somos y nos consideramos? ¿Son de una raza diferente? ¿Quieren comenzar una limpieza étnica hitleriana? En una época en la que el mundo debe abogar por el multiculturalismo y echar abajo las fronteras, en España aún vivimos en un regionalismo absurdo. ¿Sería yo menos española por decir que no lo soy? ¿Qué es ser española? Yo no voy con peineta y traje de flamenca por ahí. Aún así, no me avergüenzo de haber nacido en territorio español ni de decirlo abiertamente si me preguntan. Soy tan canaria como española. Tan española como europea. Y tan europea como hija de la humanidad que nos parió.
Bildu, un partido que ha salido a la palestra por una única razón, la cogida de cataplines que le hizo el PNV al gobierno, y, por ende, la cogida de cataplines del gobierno al constitucional; repito, Bildu no merece más respeto que Sortu en tanto que no condena la violencia de forma rotunda. Los amagos con ETA, que  contigo que sin ti, los escurridizos lamentos por las víctimas y  el apoyo a los presos resultan abominables.
Soy Laura,  firguense, canaria, española, europea y ser humano. De todo, esto último es lo que importa.

lunes, 22 de agosto de 2011

La gordura es hermosura


En Canarias somos lo más. Los más parados, los más obesos y los más orgullosos de ser como somos. Mucha chica de las islas dice, al viajar a por tierras peninsulares, que los chicos guapos están aquí. Pues nos gustarán los regordetes, digo yo. La piel morena tira aunque este precedida de una capa considerable de grasa. Una que ha andado por la península tiempo suficiente como para tener conocimiento de causa piensa que no. Lo siento, chicos, en Madrid existe tal mezcla de gentes, tal cantidad de gente que, por fuerza, hay más guapetes que por las islas. Aunque sobre gustos no hay nada escrito, eso está claro. Porque a la percepción del atractivo de un joven apuesto hay que sumarle, bajo mi punto de vista, el de un interés mayor por la vida que el de tunear el coche. Y en Canarias, con un índice de fracaso escolar de aúpa, existe un plus de dificultad en la búsqueda del hombre ideal.
Muy pocos con los que se pueda hablar abiertamente de la guerra civil de Libia sin que te mire como si fueras un bicho raro. Sí, guerra civil, porque en Libia es lo que se ha vivido. Aunque la ONU quiera pintarlo de color de rosa, alzando la mano en nombre de la democracia. ¿Qué ha hecho Occidente en estos 40 años contra los crímenes de Gadafi? Absolutamente nada. Sacarse fotos con el que hasta hace nada era líder libio era la moda. Tener buenas relaciones con Gadafi estaba de moda. Pero toda moda pasa de moda. Y como los pantalones campana y las plataformas, el millonario poderoso se vio fuera de las pasarelas en menos que canta un gallo. La ONU tuvo que renovar su vestuario para no dejar de ser cool. O de parecerlo, más bien, porque, para los que piensan como yo, aunque la mona se vista de seda…
No sé qué opinarán las oyentes. Creo que debemos dar una mayor importancia al fondo de las cuestiones, y de los hombres. Los musculitos pasaron de mi moda quinceañera hace ya tiempo. Aunque nunca viene mal alguien medianamente atractivo. Pero como nos solemos enamorar de los defectos, más aún que de las virtudes, pasamos un tupido velo sobre los agujeros físicos e intelectuales que puedan, en un determinado momento, dar ganas de ahogar al acompañante. Al ablandarnos el gesto y el carácter con un beso, ya no podemos competir con la lógica razón cuando la oxitocina, hormona del placer y del amor, se adueña de nuestro ser.

viernes, 19 de agosto de 2011

Con porras y a lo loco


Todos tenemos derechos. Unos se respetan más que otros. A unos se les respeta más que a otros. Sin embargo, todos tenemos derecho a decir lo que pensamos.  Pero, a ojos vista está, que los católicos tienen mayor derecho que los que se consideran ateos o agnósticos para hablar en este país. Patética me parece la actuación policial contra la manifestación laica en Madrid. Los peregrinos que vienen a ver al Papa, a lo cuales respeto, no sufrieron ninguna carga. Ellos pudieron exponer sus ideas, vitorear al Papa y animar a una institución que cree la homosexualidad una enfermedad o el aborto un pecado.
Adelante, ellos mismos. Nadie llegó con porras y mala leche a echarlos por sus ideas. Ahora, llegan los laicos y hala, fuera de allí. ¿Alguien vio las imágenes de la carga policial? Lamentable. Cosas que se veían en el franquismo aún no están del todo desterradas.
Si me encontrara entre el grupo de gays, lesbianas o transexuales y me llamaran enfermo mental por toda la cara, yo sí que le habría dicho un par de cositas bien explicadas a su santidad. El hecho de besarse frente a los que les insultan con la sola mirada puede verse como una provocación. Lo malo es pensar que el beso de dos personas que se aman es una provocación. Es una evidencia de libertad sexual. Algo que yo veo tan normal como los coches que pasan por el Paseo de la Castellana. Algo que, a ver si los católicos lo entienden, da fe (y nunca mejor dicho) de la salud de una sociedad madura.
Pero es evidente que de madura nuestra sociedad no puede presumir. ¿Por qué diablos se desaloja a los laicos y no a los que, de forma libre, expresan su religiosidad? No estoy diciendo que haya que sacar a manporrazos a los católicos, sino todo lo contrario: que los ateos tienen el mismo derecho a estar ahí que ellos. Debemos construir un país en el que se respete cualquier religión, así como cualquier “no religión”. 
Yo mientras sigo con mi ciencia, la única que me permite el lujo de la duda, llamándola hipótesis, y la certeza de que todo puede cambiar.