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viernes, 12 de agosto de 2011

Por amor al arte

Voluntariado, ONG o hermanitas de la caridad. Eso es lo que piensan las autoridades manchegas de los farmacéuticos. Trabajar por amor al arte resulta ser su cometido en los últimos meses. Porque no hay Dios de religión alguna, ni de la política, que les pague. Hablo de dioses porque generalmente hay que hacer actos de fe con los políticos. Resolver el tema de la deuda pública sería un auténtico milagro. Mi cerebro no es capaz de realizar estos actos de creencia gratuita sin argumento lógico alguno. Pero por lo que veo no soy la única. Los dueños de farmacias carecen ya de fe. Encima, cuando por fin se ponen en huelga, les caen multas que quitan el hipo. Sin embargo, ¿cómo demonios piensan los políticos que pueden vivir los distribuidores de medicamentos? ¿Del aire?

Cuando vea a Cospedal repetir modelito, ir en guagua o pedir en la calle, comenzaré a preocuparme. No obstante, ella lleva a cabo su cargo con dinero público, mientras que los farmacéuticos de la tierra de Don Quijote llevan sin cobrar durante meses, sacando de sus propios bolsillos la pasta para abastecer a los dulces abueletes manchegos. Me encantaría que Cospedal llevara su cargo sin cobrar, que se pagara ella misma la presidencia autonómica, que trabajara por y para los demás, por amor al arte. Y si deja de hacerlo, multa al canto. Quizá de esta forma entendería mejor al común de los ciudadanos, a los farmacéuticos, a los becarios y, ¿¡cómo no!?, a los futbolistas. Porque ellos también tienen derecho a quejarse, sí señor. Dos jornadas ligueras sin partidos es el precio a pagar por los impagos a los jugadores.

Jodido y mal pagado. Así está el españolito de a pie. Le quitan la pastilla del colesterol y el partidito del domingo. ¿Quién puede vivir en estas condiciones infrahumanas? Por el partidillo, digo.

Pero ahora está de moda eso de trabajar sin cobrar. Mucho que se está aprovechando de la situación, me parece a mí. Pero bueno, toda moda pasa de moda. O si no, lo de Inglaterra será una pelea de niños al lado de la revolución que el mundo desarrollado vivirá en sus carnes.

Los mayas decían que en 2012 el mundo terminaba su andadura. Quizá hablaban de un cambio de mentalidad, del final de un sistema inviable. Quizá hablaban de una revolución cultural, de perspectiva. O quizá el planeta se vaya por el desagüe tras la colisión con un meteorito. Si es así, maldita mi suerte. 5 años sacándome la carrera para nada. En fin, vivamos el hoy. Sin sueldo, sin fútbol y sin ibuprofeno, pero vivamos el hoy.

jueves, 4 de agosto de 2011

Indignante


Cito una noticia extraída del diario La Provincia: “El primer banco de Europa, el británico HSBC, anuncia el recorte de 30 mil empleos en todo el mundo pese a haber registrado un aumento del 36,3% de sus beneficios semestrales, muy por encima de lo esperado por el mercado. En un comunicado, el HSBC informó de que su beneficio neto se incrementó en el primer semestre del año hasta 9.215 millones de dólares, frente a los 6.763 millones obtenidos en el mismo período del año anterior. El consejero delegado, Stuart Gulliver, señaló que, para reducir costes y aumentar la competitividad, se reducirán 30 mil puestos de trabajo de aquí a 2013. Además, se cerrarán operaciones en unos 20 países, como parte de los planes para ahorrar entre 2.500 y 3.500 millones de dólares.”
¿Qué podemos nosotros, ciudadanos de a pie, responder a esto? ¿Qué podemos hacer si nuestros reivindicativos gritos de desesperación quedan acolchados para estos grandes de los negocios en los millones de dólares que acumulan en sus cuentas suizas?
Indignante. Indignante que algunos se estén haciendo de oro con la crisis en detrimento de la vida de miles de familias que caen en la pobreza. Indignante es que no se den cuenta que la gente de la calle no vivimos del aire. Indignante es que no nos dejen gritar a pleno pulmón en la plaza de Sol, y a los cuatro vientos si nos da la gana, que estamos hartos de esta situación de la que somos víctimas. Indignante es que se utilice la porra frente a manifestantes con las manos alzadas. Indignante es que los malditos políticos no sean capaces de bajarse el sueldo cuando todos lo hacemos. Indignante es que solo necesiten trabajar unos años para cobrar la pensión máxima.
Indignante.
Soy una chica de 21 años. Llevo 4 años sacándome la carrera y el año que viene espero ser licenciada. Trabajo como becaria los veranos. No soy ninguna estúpida. Indignante es que mire hacia mi futuro y solo vea incertidumbre. Saber que me espera una beca por la que cobrar 600 euros y trabajar como una bestia para los próximos años de mi vida es indignante. Indignante es que me intenten embaucar para trabajos que debería aceptar de forma desinteresada. Indignante es que me lo ofrezca una persona que cobra dinero público.
Porque impresentables como el tal Stuart Gulliver, del HSBC, hay demasiados en el mundo.